Álex Fusté, economista jefe de Andbank

Quien conoce a Álex se pregunta cómo conjuga el viajar por todo el mundo, poner en el centro de su vida a su familia, dormir un número decente de horas y estar al tanto de lo que piensan los comerciantes de la India, los gestores de fondos en Pekín o los operadores del mercado de divisas de Londres. Probablemente la respuesta sea: organización, mucha información y una buena cabeza para analizar todo lo que le llega y sacar conclusiones certeras y novedosas. Él lo define con una pizca más de humor: “Me dedico a intentar entender eso de la economía, algo extremadamente útil solo como forma de empleo para economistas. Ahora en serio, en la medida de mis posibilidades trato de dar respuestas razonables, ¿o debiera decir razonadas?, a quien tenga preguntas. ¿Es eso útil? Bueno, hay quien dice que la predicción económica tiene como función única que la astrología parezca algo respetable. Espero que no sea así, pero lo cierto es que si preguntas a tres economistas por una misma cuestión, obtendrás cinco respuestas distintas”.

Álex destaca la valía del equipo que le rodea: Interrelaciono con un grupo estable de personas, no de departamentos. Creo haber dado con 12 de las personas más inteligentes dentro de nuestro banco. Gente que, en mi humilde opinión, destaca por la calidad de sus reflexiones. El último en incorporarse me explicó muy bien lo que era la inflación, me dijo que es cuando pagas 15€ por un corte de pelo de 10€ que solía costar 5€ cuando aún tenías pelo. Entró directamente en el Comité de Inversiones del grupo”.

Lo de ser ‘gurú’ de la economía y los mercados, como le han definido algunos medios, lo lleva con humor: “cuando me llaman eso me imagino como si tuviera plumas en la cabeza y un collar de dientes de algún animal alrededor del cuello. En realidad, la palabra gurú debería desmitificarse. El concepto de gurú pasó a significar ‘maestro’ solo en los textos hindús posteriores, ya que originariamente significaba ‘travieso’; quizás eso se ajuste más a la realidad”. Álex afronta la presión de acertar en sus pronósticos “sabiendo de antemano que voy a fallar, y educando a mi interlocutor o cliente sobre esa posibilidad. En economía los individuos no reaccionan de la misma manera ante un mismo estímulo porque el individuo actúa y hace variar las cosas con su comportamiento. ¿La mejor arma del economista? El rigor y el tiempo”.

Además de recabar y analizar datos constantemente, Álex dedica tiempo (poco) a dormir, apenas cinco horas al día, y a disfrutar de los suyos: “compartir momentos con mis hijos y mi mujer es esencial, todo en mi vida gira alrededor de mi familia. Ha sido mi elección, es una opción de vida como cualquier otra. Entiendo que hay otro enfoque de la vida quizás más individual, exactamente igual de razonable, y que gira en torno a actividades como investigar, viajar o estar con amigos. ¿Qué lleva a uno a escoger uno u otro enfoque? Hay una frase muy interesante de Saint-Exupéry que ayuda a explicar esto. Dice así: ‘No heredamos la tierra de nuestros antepasados. La legamos a nuestros hijos’. En función de dónde pongas el énfasis en esta frase, serás uno u otro”.

Y aún consigue rescatar algo de tiempo para sus aficiones: “Poder perderme durante un tiempo al día en una buena lectura es vital para mí, yo ya no leo para aprender, sino para olvidar. Es una forma efectiva de encontrar una válvula de escape. Y por último, el golf; es casi imposible acordarse de lo trágico que puede ser el mundo cuando uno juega al golf”.

Entre los valores que más le atraen de una persona destaca una actitud de mente abierta: “Es algo muy difícil de encontrar, los prejuicios nos condicionan. Yo mismo he tenido durante gran parte de mi vida una actitud cerrada, hasta que cometí un gran error. Fue entonces cuando aprendí que podía escoger: podía lamentarme o podía hacer de aquel gran error una de las mejores experiencias de mi vida. Como alguien dijo: ‘dolor mas reflexión es igual a progreso’. Solo puedo decir que es verdad”. 

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