“La experiencia es un grado”, “el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra” o “más vale tarde que nunca” son expresiones propias del refranero español y no por ello han de ser menospreciadas. De hecho, se podría decir que no son “moco de pavo”, al menos, en lo que aquí nos acontece. Y es que, la mayoría de los flamantes empresarios del presente han sido, en algún momento de su vida, emprendedores novatos. Repasemos sus lecciones para acabar triunfando en el negocio.

Compartir es (sobre)vivir

Encontrar un nicho de mercado en donde introducir tu novedoso producto no es suficiente. Además de una idea original, has de conocer en profundidad el mercado al que te diriges, y ese punto es justo donde se peca de novato. La experiencia aquí es crucial por lo que lo mejor es impregnarse de una capa de humildad que te permita pedir ayuda y no tener vergüenza a la hora de compartir tu idea con profesionales que ya conozcan el campo en el que deseas hacerte un hueco.

Café solo o acompañado

La aversión al riesgo suele ser un inconveniente para aquel empresario novel que, precisamente, por el miedo a enfrentarse a esta nueva aventura en solitario, suele echar mano de socios en un número mayor al recomendado y elegir más mal que bien en más ocasiones de las que muchos hubieran querido. Esto es, tú decides cómo tomar el café, pero si lo tomas acompañado, al menos, racionaliza antes de elegir la cantidad y calidad de los acompañantes.

Del dicho al hecho hay un trecho   

Coger una hoja en blanco y un bolígrafo podría llegar a ser tu mejor aliado a la hora de trasladar tu aluvión de ideas mentales a una estructura visible y compacta sobre papel. En ese tránsito, hay que ser consciente de que suelen aparecer las llamadas “grandes lagunas” primeramente, para después poder darles solución –fallos en estimaciones de mercado, creación de valor o evolución de ventas.

Hay vida más allá de tu producto

Más allá de tu creación, existe todo un mundo interrelacionado. Por eso, nada mejor que analizar ampliamente los aspectos internos –gestión fiscal, legal, del personal y el marketing- y externos –estudio de mercado- de la empresa antes de que ésta salga al mercado.

Sobrevivir es cuestión de adaptación

Adaptarse o morir. Y más hoy, que se ha introducido la sexta velocidad en lo que a transformación social y tecnológica se refiere. Ahora, el panorama está dominado por planes a corto plazo y muy cambiantes, por lo que es conveniente estar atento para no quedarse descolgado.

Ten los pies en el suelo

Es fundamental ser consciente de tus capacidades máximas. Abarca todo aquello que puedas producir y servir, pero ni una unidad más o correrás el peligro real de acabar con tu propio proyecto a base de invertir tú mismo en desconfianza y desorganización.