El ratio de Sharpe es una medida de rentabilidad-riesgo desarrollada por el premio Nobel de Economía (1990) William F. Sharpe. Una fórmula que determina si el rendimiento de una cartera es el resultado de buenas decisiones de inversión, o, en cambio, el resultado de tomar riesgos excesivos. Se usa, pues, para determinar si una cartera ofrece alta rentabilidad pero conlleva muchos más riesgos o volatilidades adicionales.

Un rato de sharpe alto significa que el rendimiento es mejor, pero un ratio bajo quiere decir que un activo con menos riesgo rendiría más. Les ponemos un ejemplo: El inversor A ha logrado un beneficio del 16% y el inversor B uno del 14%. A simple vista, podría parecer que las inversiones del primero son más rentables pero no basta quedarnos con este dato. Si el inversor A logró un 16% tomando mayores riesgos que el B, podría ser que el inversor B tenga un retorno ajustado al riesgo más saludable.

Existen otros ratios cuantitativos que utilizan los selectores españoles en su análisis de fondos. La mayor utilidad que le podemos dar a este ratio en concreto es la de medir varias inversiones que estén dentro del nivel de riesgo que consideremos “aceptable”. Al comparar los ratios de las distintas inversiones, concluiremos cómo cada inversión nos compensa según el riesgo tomado. El ratio de Sharpe mide, por lo tanto, el exceso de rentabilidad por unidad de riesgo.