Publicado en Actualidad Económica.

El oro ha sido históricamente uno de los activos financieros elegidos para aparcar el dinero y mantenerlo a salvo de los vaivenes cuando todo se desmorona alrededor. En esta crisis ha perdido parte de ese carácter refugio por la elevada volatilidad que ha ofrecido. Pero aun así, el metal precioso ha vivido una auténtica escalada que le ha permitido multiplicar por dos su valor desde 2007. El año pasado subió un 16,5% y podría protagonizar una nueva escapada alcista tras confirmarse que la Reserva Federal de Estados Unidos aplicará una nueva medida de expansión cuantitativa (el llamado EQ3 en la jerga financiera) para apuntalar el crecimiento económico y reducir el desempleo. “Sería el momento de volver a tomar posiciones en el oro, porque su gran ventaja actual es que ofrece una buena cobertura contra la inflación”, explica Eduardo Antón, analista de fondos de Inversis Banco.

Sea como activo refugio, como producto para especular o como cobertura, los productos ligados al oro abundan en las carteras. Actualmente, más de dos tercios de la demanda de este metal es financiera. Parte procede de los fondos cotizados sobre el oro. “Están viviendo un auge exagerado. Ha sido uno de los productos que más tirón ha tenido durante la crisis”, explica Gonzalo Murcia, responsable de Asesoramiento de BNP Paribas Wealth Management.

Todo tiene una explicación. El fondo cotizado (aunque jurídicamente no es un ETF) tiene la ventaja de que es muy accesible a cualquier inversor porque la inversión mínima es muy baja. Basta con comprar una sola participación, cuyo precio no llega a los 200 dólares. Además, al cotizar en bolsa, es bastante líquido. De hecho, se puede comprar y deshacer la posición en el mismo día. La comisión de gestión es reducida: ronda el 0,4%, cuando lo habitual en un fondo convencional de gestión activa es cobrar entre un 1% y un 1,5%, si bien a eso hay que sumar la comisión de intermediación del broker de bolsa. El efecto novedad también ha sido un aliciente extra para las entidades comercializadoras, como iShares, de la gestora Blackrock, y db x-trackers, de Deutsche Bank.

El volumen de entradas netas de dinero en este producto en Europa fue de 3.579 millones de dólares en el primer trimestre de 2012, según los últimos datos recopilados por la gestora ETF Securities, tres veces más que los fondos cotizados sobre el petróleo. El producto viene encadenando subidas todos los meses de manera ininterrumpida desde junio 2011. El año pasado, las suscripciones de productos relacionados con este metal precioso ascendieron a 12.000 millones. La cifra de activos bajo gestión se eleva a 134.210 millones de dólares, lo cual significa que concentra el grueso de la inversión total de fondos cotizados ligados a materias primas, con los datos a cierre de marzo.

La gestora británica ETF Securities lanzó en 2003 el primer producto cotizado sobre oro del mundo y está especializada en ETF (fondos cotizados). En julio registró por primera vez productos en España. Esta entidad emite el Gold Billion Securities, que actúa como referencia o benchmarck del sector. Acumula rentabilidades históricas del 73% en tres años y del 143% en cinco años, según Bloomberg. Desde enero, la rentabilidad histórica de los fondos cotizados sobre oro es del 6%. Uno de los factores que ha perjudicado su evolución más reciente ha sido la ligera apreciación del dólar, aunque algunos expertos consideran que esa correlación se ha roto.

Existen dos tipos de fondos cotizados sobre oro: los que están respaldados por el subyacente, el oro físico, y los llamados sintéticos. “Los del primer tipo dan una seguridad que no ofrecen los segundos”, explica Gonzalo Murcia. Los sintéticos replican el comportamiento del oro sin invertir en él mediante derivados, y por tanto, tienen un riesgo emisor. En el primer caso, la entidad depositaría está obligada a tener los lingotes de oro guardados en cámaras de seguridad. El éxito de este producto ha sido tal que una firma suiza ha tenido que alquilar un hangar del ejército para custodiar el metal dorado. En algunos casos, se permite el reembolso del fondo en oro físico.

El metal dorado marcó máximos históricos hace un año en 1.900 dólares por onza, pero hay gestoras que creen que podemos verlo cotizando a 2.000 dólares o incluso por encima en los próximos meses. Según el banco privado suizo Lombard Odier, cuando todo se rompe, el oro suele mantenerse en pie porque tiene un activo físico detrás. Según la firma, cuando la crisis de la deuda soberana se supere y salgamos de la depresión económica será uno de los activos ganadores, porque aumentará su demanda por el propio crecimiento económico.

Se lleva hablando de riesgo de burbuja en el oro desde hace tiempo. Podría ser. Pero, de serlo, sería la burbuja más larga de la historia.

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