El dividendo es la parte de los beneficios de la empresa que se entrega a sus accionistas en concepto de retribución al inversor. Es decir, por cada acción que posea un accionista, tendrá derecho al pago de un dividendo. Dentro de los dividendos hay que distinguir dos tipos: los ordinarios y los extraordinarios. Los ordinarios hacen referencia al reparto de dividendo correspondiente al beneficios de un ejercicio, mientras que los extraordinarios no presentan relación con las cuentas del ejercicio, sino porque se ha producido algún acontecimiento extraordinario.

En referencia a la tributación, los dividendos forman parte de la base imponible del ahorro y llevan aparejado un tipo impositivo fijo, que será del 19% para importes inferiores a 6.000 euros y un 21% para los que superen dicho importe.

En la actualidad algunas compañías están apostando por remunerar accionistas en vez de en metálico con títulos de la compañía, lo que se conoce como ” scrip dividends”, que es la emisión de acciones con el objetivo de remunerar a los accionistas en vez de realizar el pago del dividendo en metálico, por lo que aumentaría el número de acciones que poseen en la compañía.