Tras la victoria de Bolsonaro, el riesgo está ahora en una agenda de reformas menos ambiciosa (de lo realmente necesario).

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro ha establecido la reforma de las pensiones como una prioridad para alejar el ratio de deuda pública de su actual trayectoria insostenible. Algunos legisladores de alto nivel han hablado de la necesidad de una reforma de pensiones que sea más ambiciosa que la propuesta realizada por la administración saliente de Temer. Pero el propio Bolsonaro sugirió que el congreso actual, que se celebrará hasta el 22 de diciembre, debería aprobar la reforma de Temer en su estado actual (edulcorado). La intención del Sr. Bolsonaro de llevar a cabo la reforma de Temer antes de que realmente asuma el cargo el 1 de enero sugiere que está preocupado por la impopularidad de la reforma de la asistencia social y los obstáculos que enfrentará.

¿Cuán grave es la situación fiscal?

El déficit presupuestario ha aumentado desde el 2,5% del PIB en 2013 a un máximo de más del 10% del PIB en 2016. Más de la mitad se debió a un mayor pago de intereses. El resto se debió a un mayor gasto primario federal , coincidiendo con una fuerte caída en los ingresos federales.

El déficit presupuestario ahora ha comenzado a reducirse, principalmente debido a una reducción en los pagos de intereses, pero el déficit general sigue siendo peligrosamente alto, pues se sitúa en más del 7% del PIB. El nivel de deuda pública, que ha saltado del 50% del PIB en 2013 a poco menos del 80% del PIB en la actualidad, seguirá aumentando.

¿Qué se necesita para estabilizar el ratio de deuda?

El ratio de deuda puede estabilizarse a través de tres vías:

1) Un mayor crecimiento del PIB nominal

2) costes por intereses de la deuda más bajos

3) un ajuste en el presupuesto primario

Desafortunadamente, es poco probable que la primera opción puedan contribuir a recortar el ratio de deuda/PIB; se requeriría un repunte increíblemente optimista en el crecimiento del PIB real a 4-5%, desde aproximadamente el 1% actual.

La segunda vía también parece improbable; requeriría de una caída en los rendimientos de los bonos hacia el 4-5% desde aproximadamente el 8,5% ahora para evitar que el índice de deuda suba.

Así pues, no queda más solución que un ajuste en el balance primario, si lo que el gobierno pretende es rebajar la deuda. El gobierno de Temer se propuso hacer esto a través de un “límite de gasto al 0% real“, pero los aumentos en los gastos obligatorios (por la Constitución) de bienestar social harán que sea imposible cumplir con el límite a principios de 2020. La clave de este ajuste está en el gasto en pensiones, que ya representan el 40% del gasto primario –como Japón-, y explican el 80% del aumento en el gasto público desde 2013. La población se envejece, y el gasto en pensiones aumentará un 5% del PIB en 2013.

Sin una reforma agresiva de las pensiones, difícilmente podremos ver un giro en la dinámica de la deuda, y un retorno del apetito inversor.

Cordiales saludos,

Álex Fusté

Economista jefe