Si nos preguntasen, la mayoría diríamos que invertir tiene poco que ver con sentimientos y mucho con la frialdad de la razón. La realidad podría dejarnos un tanto en evidencia.

Hay estudios que muestran que las reacciones emocionales están directamente relacionadas con los resultados de las inversiones, e investigaciones sobre el aprendizaje implícito explican por qué algunos brokers aseguran moverse por sentimientos e intuiciones cuando lo que de verdad ocurre es que su experiencia en los mercados les ha permitido aprender patrones complejos de comportamiento de forma inconsciente, que saltan a flor de piel como algo intuitivo cuando tienen que tomar una decisión de inversión.

Es evidente que hay sentimientos involucrados en las decisiones financieras de una persona, sentimientos como miedo, codicia, afán de superación, pánico, envidia o ansiedad. Lo que no está tan claro es si se puede llegar a responsabilizar a esos sentimientos del resultado de las inversiones. Y sería prudente distinguir que, cuando hablamos de profesionales de la inversión, esos sentimientos se dejan de lado; ya que están tomando decisiones de inversión sobre dinero ajeno.

Lo que no quita que los expertos sí sean perceptivos a los sentimientos que, en un momento dado, puedan estar circulando por el mercado, como podría ser el pánico en determinadas ocasiones o la euforia, en otros. Son muchos los indicadores que miden el llamado ‘sentimiento de mercado’; hay incluso hipótesis que incorporan el factor emocional, como la teoría de la opinión contraria.

En la siguiente entrevista buscamos la opinión de Juan Luis García Alejo, director de Inversis Gestión:

 ¿Un profesional de la inversión toma las decisiones con la cabeza o con el corazón?

García Alejo: Nuestra forma de operar está basada en la racionalidad, la experiencia y la técnica. Pero nunca perdemos de vista el factor emocional que mueve al mercado y que es co-responsable en la formación de tendencias. Aprender de cómo a partir de los sentimientos se toman decisiones es parte de la “técnica”. Individuos que con sus filias y fobias convierten el mercado en algo que es todo menos eficiente y racional es crítico para entender cómo se mueven los precios de las cosas. Desafortunadamente, los modelos clásicos de economía, sólo son válidos para un entorno idílico que simplemento no existe desde hace mucho.

¿Las emociones pueden marcar que un inversor particular coseche beneficios o pérdidas?

G.A.: En última instancia y en algunos casos, sí; de ahí la importancia de apoyarse en un buen asesoramiento externo, que sea objetivo y ecuánime, que no se deje llevar por el arrebato del momento. Nosotros internamente, como el resto de gestores y asesores seguimos los indicadores de miedo y codicia para tomar decisiones. Y actuamos como un contrarian. Es decir, cuando el pesimismo es extremo se puede observar que estadísticamente la bolsa tiende a recuperar parte del terreno. Recalco la expresión pesimismo extremo: tiene que haber miedo, pánico para poder asegurar un comportamiento de vuelta.

Cuando el pesimismo es extremo se puede observar que estadísticamente la bolsa tiende a recuperar parte del terreno.

¿En caso de conflicto, mejor hacer caso a la razón o a la intuición?

G.A.: Generalmente la intuición ha pasado antes, sin que nos demos cuenta, por la razón y por las estructuras de que nos ha dotado nuestra experiencia profesional. Aun así, las decisiones de inversión deben estar siempre bien razonadas. En todo caso, lo intuitivo también puede ser o tener un origen puramente atávico y en este sentido identificarse más con miedos o lecturas irracionales de la situación que enraízan en lo más profundo de nuestro subconsciente: “los pisos nunca bajan en España”, “hay que llevarse el dinero de España por el miedo al corralito”.

No podemos ser categóricos en todo caso. El mercado puede permanecer irracional más allá de nuestras convicciones y de nuestra solvencia. Siempre ponemos un ejemplo muy gráfico: en la película Cortina Rasgada, Paul Newman está atrapado en un teatro. Su solución para escapar, brillante: gritar ¡fuego! Da igual que no haya fuego, ni signo externos que avalen su presencia. El efecto en la masa es SALIR CORRIENDO. ¿Qué más da que no haya fuego? ¿Se va a quedar usted parado? ¿y si lo hubiera de verdad? ¿qué pierde por salir corriendo? El comportamiento de masas o de manada también está detrás de algunos movimientos de mercado.

El comportamiento de masas o de manada también está detrás de algunos movimientos de mercado.

¿Qué aporta el factor emocional a la inversión?

G.A.: Humanidad. Al final, las decisiones que mueven al mercado son tomadas por personas y, como en cualquier relación humana, sentimientos como el pánico o la euforia influyen indudablemente en los movimientos de la inversión. Nos gustaría que la economía y en particular las finanzas fueran deterministas; pero no es el caso. Quizá, el mayor atractivo de este mercado radica en el hecho de que no es perfectamente predecible y que ofrece sorpresas; que nunca dejas de aprender una vez que te acercas a él.